lunes, 6 de agosto de 2012

Amanecer


Hay momentos en la vida que te sumen en tal estado de tristeza y desesperación que te hacen creer que la única salida es seguir cayendo cada vez más.

Hay situaciones personales que te hacen plantearte tus deseos, valorar tus esperanzas, sopesar tus posibilidades y descubrir todos y cada uno de tus miedos.

Hay personas que aparecen en tu vida sin llamarlas, sin tener nada contigo.... pero que tambalean todo tu universo volviéndolo del revés.

Hay sentimientos imparables, demoledores, que inundan de alegría a la persona que representa el centro de tu vida pero.... destruyen todas tus ilusiones.

Hay instantes claves en los que te ves forzada a tomar decisiones, a hacer preguntas complicadas de las que temes escuchar las respuestas pero que son imprescindibles para tirar hacia delante.

Hay encuentros que pueden cambiarlo todo y que te hacen temblar por un posible desenlace.

Pero como el sol, siempre tenemos que rendirnos agotados para erguirnos pletóricos al día siguiente y luchar por lo que queremos.

Y aunque todavía hay momentos que me acechan las nieblas del dolor y la inseguridad... al menos ahora sí veo el sol asomando a través de las nubes.

Hubo días en los que pensaba que quererle tanto era una maldición .... pero eso mismo es lo que me obliga a cambiar mi actitud y no tirar la toalla.

Y aunque se empeñe en decirme que nada dura para siempre y todo tiene su final, estoy dispuesta a demostrarle que ese final, al menos, no sucederá mañana.