miércoles, 22 de febrero de 2012

Preparados.... listos.......YA!!!

Siempre he creído que las cosas pasan por algo, que suceden en el momento que les corresponde y que por mucho que queramos controlarlas, siempre hay algo que se escapa a nuestro control.


Nunca llueve eternamente. Al final siempre acaba saliendo el sol.


Y lo más curioso de todo es que la liebre acaba saltando donde menos te lo esperas.


¿A qué viene todo esto?


A que llevo casi dos años en el paro (sin cobrar ni un euro). Desde hace un año he estado buscando trabajo, he enviado CV, cubierto formularios, apuntándome a listas de sustitución..... sin resultado.


Ayer un compañero de colegio me escribió un correo preguntándome si estaría interesada en trabajar con él en su empresa.




Le he dicho que SÍ.




Empiezo el día 1.




Ya sabéis. En marzo, esa personita que causará baja en las listas de INEM.... seré yo.

Estoy feliz, y nerviosa (más bien atacadita de los nervios, como si empezara de nueva en todo esto). Espero hacerlo bien y estar a la altura de la confianza que han depositado en mí.


Y por si fuera poco.... hoy he vendido mi primera macetita dulce.

Madre mía.... si va a ser cierto que este año mi cumpleaños lo voy a tener que celebrar por todo lo alto.

lunes, 20 de febrero de 2012

Repartiendo dulzura

En mi tierra dicen que "el que no quiere caldo, toma siete tazas". Y algo así debe pasarme a mí, porque desde que he tenido constancia de que me voy a quedar con las ganas de no volver a pasar por la experiencia de la maternidad, no han cesado de llegar las noticias de embarazos de gente que me es muy cercana.



Y claro, ante semejante avalancha, o una se deprime y se pasa los días llorando, o lo toma como una excusa perfecta para dedicarse a hacer cositas y verse rodeada de ternura con la que luego sorprender y agasajar a las recientes mamás.



Y como después de un embarazo de 9 meses lo que sigue es el parto, la consabida foto de la recién y la posterior visita a la familia para conocer al nuevo miembro y felicitar a los orgullosos papás... pues allá me fui yo con mi nueva experiencia:




Una tarta de pañales:

Excuso decir que estoy muy orgullosa del resultado (aunque no suene demasiado bien) pero es que nunca había hecho una, y me alegró ver que todavía llevo a cabo lo que se me mete entre ceja y ceja.


Lo mejor de todo, la cara de la mamá cuando aparecí con 62 pañales repartidos en tres pisos, y el comentario de "me da pena deshacerla, es tan bonita".


Y el siguiente experimento, mucho más dulce que el anterior, es una maceta de chuches. No apta para golosos. Pero también es muy vistosa y, sobre todo, económica y original. Su destinataria podrá disfrutarla el próximo lunes, ya que es su cumpleaños.

Me he aficionado tanto a esto de las manualidades que tengo la casa llena de florecitas de gominolas. Y he abierto una página en facebook ofreciendo mis servicios y existencias para ver si se las puedo colocar a alguien (de momento, sin resultado).


En fin, que así paso mi tiempo. Y eso sin comentar que ya estamos en carnavales y ha tocado disfraz del cole y el fin de semana tocará desfile.... Cosas de mamás.

lunes, 13 de febrero de 2012

Instantes

Un hermoso paseo matutino. Cielo totalmente azul. Aire limpio y demasiado fresco (este año seguro que no tengo una arruga más que sumar). A mi izquierda, en lo alto, media luna resplandeciente se está despidiendo de la última noche. A mi derecha, esta preciosa imagen: el sol naciendo e iluminando la ría.


En mis oídos la emisora que me acompaña en mis paseos. En este preciso instante, haciendo que mi corazón se acelere:


"I will always love you".


Empezando así el día, esta semana promete ser maravillosa.

sábado, 11 de febrero de 2012

Orden

He estado muy ocupada últimamente. He tenido que ocuparme de asuntos personales que estaban cogiendo telarañas de tanto posponerlos. Después de un intenso y largo "kit-kat" he vuelto a ponerme las pilas y como consecuencia, todo se ha puesto patas arriba a mi alrededor.


O tal vez lo correcto sea decir que se ha puesto en el lugar que debía estar desde hace tiempo.


He abierto ventanas. Ha circulado el aire. Y aunque al principio lo he notado gélido, una vez pasada la primera impresión, me he dado cuenta de que era imprescindible airear mi entorno a fondo. Ahora puedo respirar sin miedo.


He vaciado estantes, cajones; Lo he tirado todo mezclado y he ido analizando cosa por cosa, sentimiento por sentimiento, seleccionando lo que quería conservar y lo que era imprescindible que eliminase para siempre. Y me ha sorprendido descubrir que me he deshecho de cosas que hace unos años era totalmente impensable. He ganado en espacio, orden y tranquilidad. Y lo más importante, me he descubierto no siendo tan dependiente de ciertas cosas como hace poco lo era.


Supongo que cuando uno llega a un tope, se vuelve drástico y es el mejor instante para aprovechar y soltar lastre.


También he empezado a ver que nada es para siempre, y que si falta gente a tu alrededor que añorabas muchísimo y tú sigues ahí, es que realmente no la necesitas para seguir. Tampoco he de decir que soy independiente y que me sobra todo el mundo. No. Si me pinchas, me duele, y si me cortas, sangro. Pero ahora sé que eso también tendrá su final y que la herida curará.


Disfrutar del momento mientras dura, aprovechando las pequeñas cosas que nos brinda la vida (como ya hacía antes) pero ahora con la salvedad de que si se acaba, no será el fin del mundo, porque ya lo habré disfrutado y eso no podrá cambiarlo nadie.


He cambiado el rumbo y mis prioridades. Que sea lo que Dios quiera. Total, la vida, por mucho que te empeñes, se encarga de revolverlo todo en un segundo.


Mi rincón ha estado abandonado mucho tiempo, pero supongo que es un espejo de mi día a día.


Uno no puede escribir si no sabe qué hacer con su vida. O estás llorando todo el día, o exultante, y ahora mismo me encuentro bastante equilibrada.


Ocupo un lugar en mi mundo. Estoy a disposición del que me necesite. Pero no volveré a arrodillarme suplicando atención.


Yo también tengo derecho a equivocarme. Y lo estoy haciendo, pero de forma consciente.


Creo que a eso se le llama vivir.