domingo, 15 de julio de 2012

Atardecer

Los mejores momentos surjen cuando no los buscas, cuando no los planeas.
Después de una tarde normal, de hacer recados, una pregunta en el aire...

-¿Y si vamos a...?
-Estupendo!!!

Y allá nos vamos, a las siete y media de la tarde, sin ropa adecuada, sin calzado apropiado, sin merienda... salvo con ilusión y la cámara de fotos.

Y salió estupendo. Porque el día estaba pochillo, con algo de viento. La playa, desierta, el sol, poniéndose... y solo nosotros tres.

Me llené los pies de arena, paseé por la orilla del mar. Me dejé llevar por el ritmo de la marea subiendo y encontré un pequeño corazón de piedra.

El corazón se llenó de luz y de tranquilidad. Me sentía inundada por la gratitud de estar allí en ese momento, con los míos. Pero supongo que eso no lo sentiría solo yo, ya que es imposible no dejarse invadir por las emociones contemplando paisajes como éste:




Y como broche final, un lugar privilegiado para contemplar la puesta de sol. Un lugar mágico para guardar en el corazón.


El verano me está sirviendo para reflexionar. Nunca había llorado tanto, ni valorado tanto lo que tengo. Las piezas de mi vida se me han descolocado y ahora volver a montar el puzzle se me hace cuesta arriba. No puedo evitar pasar del blanco al negro en un segundo, de subirme en un desparrame de alegría y hundirme en las profundidades de la tristeza.

Vuelvo locos a los que tengo a mi lado, pocos, porque he decidido aislarme para no incordiar a nadie. Mi autoestima está por los suelos y siempre temo que a la vuelta de la esquina todo se estropee un poco más.

:)

Sí, no es la situación ideal  para disfrutar de la vida y del verano, pero nunca he sido perfecta.

Me ha hecho reaccionar el comentario de alguien que me ha dicho que cualquier persona en mi sitio sería completamente feliz y mataría por vivir lo que yo tengo.

¿Qué significa eso? ¿Qué yo no aprecio lo que tengo? No estoy de acuerdo. Simplemente me he dado cuenta de lo mucho que duele el imaginar que puedo perderlo todo.

Me queda mucho camino por delante. Muchos cambios, muchas lágrimas, pero también muchas sonrisas. Porque sé que ellas están ahí, tras el corazón, pujando por salir en cualquier momento.

3 comentarios:

Juan dijo...

Me alegro que lo pasaras bien, hay momentos especiales que con muy poco es muchisimo, respecto al comentario, no tiene razon, es verdad que tienes mas que otros pero que es mas o que es menos, la balanza siempre es arbitraria. Un lugar precioso para disfrutar, tu hijo ya esta muy grande. Un besazo.

VANE ALIVE dijo...

claro que te quedan muchas sonrisas..

:) :)

Un abrazo

X dijo...

Hola de nuevo. :-) Veo que volviste justo cuando yo desaparecí. :P