lunes, 31 de octubre de 2011

Deja que la vida te despeine





¿Será esa la razón de que mi pelo esté indomable?

miércoles, 26 de octubre de 2011

Otra de lluvia, por favor

Hoy es uno de esos días típicos del invierno. Ñoño, gris, ventoso, desapacible y sin trazas de cambiar en lo que nos queda de día. Amaneció frío pero con una pequeña tregua para que las madres pudiéramos acercar a los niños al autobús (digo madres porque en mi zona somos mayoría). Parecía que se habían puesto de acuerdo, porque en cuanto los niños estaban entrando por el portal del cole ha cerrado la pausa y se ha puesto a llover.



Y el viento... no para. Sopla, empuja, desplaza... vamos, que sería la tarde ideal de tumbing, sino fuera porque hoy toca inglés y atletismo. Y por lo que han dicho los entendidos (que hoy, mira tú, casi estoy por creerme a pies juntillas su predicción, sin que sirva de precedente), tenemos alerta naranja hasta las seis de la tarde. (Que no sé porqué le llaman alerta naranja a lluvias fuertes y viento, porque yo relaciono el naranja con el calorcito y el verano... pero bueno, yo no soy entendida en estas cosas).



El caso es que hoy estoy paradilla. Tengo que estudiar (me pondré en cuanto acabe de vaciar un poquito mi cabeza, lo prometo), en mi casa hay silencio (hasta las gatas duermen) y todo está de lo más aburrido. Ni correos en mi bandeja, ni noticias interesantes, ni llamadas de gente... hoy parece que vivo en otra dimensión.



Acabo de ver "Tentación en Manhattan" y la verdad es que me reído un poco y me he sentido identificada con la historia: madre trabajadora que intenta conciliar la vida familiar y profesional con su marido y dos niños pequeños, haciéndose cargo de todo, no fallándole a nadie y procurando evitar el sentimiento de culpabilidad cuando las cosas no salen como ella quiere (a pesar de que lo tiene todo organizado y atado con sus innumerables listas)



No he contado nada interesante, pero me apetecía hacer algo sin transcendencia. Todavía sigo dándole vueltas a cómo me las voy a ingeniar para salir a recoger al niño a la hora de comer sin salir disparada como Mary Poppins agarrada a su paraguas. Pero todavía faltan tres horas para eso (tal vez se apiaden de mí ahí arriba y cierren la llave de paso 15 minutos).



(por favor, por favor, por favor....)


Y como de momento no se me ocurre nada más, casi que tendré que ponerme a estudiar ya que no me quedan excusas pendientes para aplazarlo más. (Cuántos más años va cumpliendo una más nos cuesta hincar los codos, madre mía)



Queríamos lluvia, y aunque la pedíamos moderada, sin frío y a poder ser de noche, de momento tendremos que aguantarnos porque el genio nos ha concedido solo el primer deseo, y lo ha hecho a conciencia, porque no llueve... diluvia....

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Quién decía que no iba a llover?


...Porque como visionari@ no tiene nada que hacer...




Después de un larguísimo verano que nos ha dejado completamente secos y añorando con fuerza esa ansiada lluvia, por fin ayer hizo su aparición la Señora Borrasca.

Como todo buen invitado que se precie, al principio se comportó de forma tímida, tiñendo el horizonte de gris y refrescando el ambiente, provocando en los más madrugadores la sensación agradable de estirar un poco más la mañana del domingo en la cama entre las mantas todavía calentitas de la noche anterior.

Al ver que no le hacíamos mucho caso, decidió llamar, y ahí fue cuando los soplidos empezaron a notarse y el temblor de las persianas bailando a su son todavía incitaban más a acurrucarse en los brazos de Morfeo.

Nos tiramos como locos al fondo del armario, totalmente patas arriba ya que eso de cambiarlo con el paso de estación se ha quedado un poco obsoleto al estar usando las camisetas de tirantes hasta hace relativamente dos días.

A medida que avanzaba el día, nuestra invitada se confió y ya empezó a cantar. Cuatro gotitas primero (¡qué gusto da escuchar llover!), doce después, más gordezuelas (¡qué bien sienta estar en el sofá con la mantita!) y varios amagos de diluvio después (¡a este paso se llenan hoy todos los embalses!), el otoño se ha instalado definitivamente en Galicia.

La noche ha sido de puro invierno, creyendo que ya no iba a tener final la descarga de agua. Hasta nos hizo pensar, por un instante, la frase temida (¡Ya podía parar de una vez, coño!) pero es demasiado pronto para tirar la toalla.

Y es que las lluvias de fin de semana son maravillosas, románticas, purificadoras... pero cuando la misma lluvia amanece el lunes y hay que salir de casa (sí o sí), con el peque medio dormido, cazadora, mochila, viento y paraguas (incompatibles) y corriendo por los caminos esquivando los charcos de agua bendita... la vida se ve de otra forma.

Que conste que deseaba que llegara ya el otoño. Retomar mis jerseys y ropa calentita, ver llover (metidita en casa) y todo lo que implica.

Y que se llenen los embalses, que se apaguen los incendios, que se limpie la atmósfera, que nos relajemos un poco...

Que es oficial, señores, que ha llegado la Señora Borrasca pisando fuerte y todo parece indicar que va a quedarse al menos tres días más. Nos dará tiempo a practicar con los paraguas, calzarnos zapatos rígidos e impermeables y volver a usar los pañuelos desechables, que seguro que nos cae una gripe de ésas del copón, porque después de tanto veraniño el cuerpo no está para estos fríos.


... Y por ahí.... ¿ha llovido?


sábado, 15 de octubre de 2011

Mi mayor placer

PARA QUIEN NO LO SEPA TODAVÍA:

Hacerlo de pie fortalece la columna,
boca abajo estimula la circulación de la sangre,
boca arriba es más placentero,
hacerlo sólo es bonito, pero egoísta,
en grupo puede ser divertido,
en el baño es muy digestivo,
en el coche puede ser peligroso...


Hacerlo con frecuencia
desarrolla la imaginación,
entre dos enriquece el conocimiento,
de rodillas resulta doloroso...

En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer o de sobremesa,
sobre la cama o en la hamaca,


desnudos o vestidos,

sobre el césped o la alfombra,

con música o en silencio,

entre sábanas o en el baño:



Hacerlo, SIEMPRE es un acto de amor.


No importa la edad, ni la raza, ni el credo,ni el sexo, ni la posición económica.... .

... Leer siempre es un placer



(Ésta es otra de mis camisetas)








miércoles, 5 de octubre de 2011

Para ver con el corazón basta con cerrar los ojos

Esta noche estuve en Francia, en una gran plaza. Rodeada de gente, contemplando un gran espectáculo de fuegos artificiales. Creo recordar que era Navidad. Yo estaba cargada de bolsas llenas de modelitos alucinantes que previamente me había estado probando toda la tarde.


Tenía la mirada absorta en las alturas cuando algo me obligó a desplazarla hacia delante.


Me encontré con la suya. Negra, penetrante, enmarcada por un gorro de lana azul eléctrico.


Hipnotizados cruzamos la marea humana hasta encontrarnos frente a frente en uno de los arcos de la plaza. Nos lo contamos todo con la mirada. No éramos esposos, ni padres de nadie, ni hijos de... éramos dos almas solitarias que buscaban compañía.


Se inició el ritual de la conquista: miradas, gestos, alguna que otra sonrisa... La electricidad se palpaba en el ambiente y los besos no tardaron en llegar...


Sí... fue un sueño, pero maravilloso. Me hizo recordar la de cosas que nos perdemos cuando ya la rutina, las prisas y el día a día se acomodan en casa. Porque yo también recuerdo haber vivido todo eso al principio de la relación: el querer comerse al otro con la mirada, el buscar cualquier instante para simplemente besarse, el descubrir el cuerpo a base de caricias...

Ay.... que ya es de día, que ahora estoy sola... (habrá que esperar a que llegue la noche para tener compañia. Esperemos que el día no apague con sus imprevistos la ilusión de este sueño).


De momento, me quedo con su imagen en la retina. Era tal que así:
La diferencia es que no iba vestido de romano.