miércoles 5 de octubre de 2011

Para ver con el corazón basta con cerrar los ojos

Esta noche estuve en Francia, en una gran plaza. Rodeada de gente, contemplando un gran espectáculo de fuegos artificiales. Creo recordar que era Navidad. Yo estaba cargada de bolsas llenas de modelitos alucinantes que previamente me había estado probando toda la tarde.


Tenía la mirada absorta en las alturas cuando algo me obligó a desplazarla hacia delante.


Me encontré con la suya. Negra, penetrante, enmarcada por un gorro de lana azul eléctrico.


Hipnotizados cruzamos la marea humana hasta encontrarnos frente a frente en uno de los arcos de la plaza. Nos lo contamos todo con la mirada. No éramos esposos, ni padres de nadie, ni hijos de... éramos dos almas solitarias que buscaban compañía.


Se inició el ritual de la conquista: miradas, gestos, alguna que otra sonrisa... La electricidad se palpaba en el ambiente y los besos no tardaron en llegar...


Sí... fue un sueño, pero maravilloso. Me hizo recordar la de cosas que nos perdemos cuando ya la rutina, las prisas y el día a día se acomodan en casa. Porque yo también recuerdo haber vivido todo eso al principio de la relación: el querer comerse al otro con la mirada, el buscar cualquier instante para simplemente besarse, el descubrir el cuerpo a base de caricias...

Ay.... que ya es de día, que ahora estoy sola... (habrá que esperar a que llegue la noche para tener compañia. Esperemos que el día no apague con sus imprevistos la ilusión de este sueño).


De momento, me quedo con su imagen en la retina. Era tal que así:
La diferencia es que no iba vestido de romano.

3 comentarios:

VANE Alive dijo...

que bonita entrada mi niña!!!

Un abrazo

Ayla dijo...

Hola Vane:
No sé si es bonita o no... pero me sentó de bien...
Un besito.
:D

Clarita dijo...

Creo que todos hemos anhelado en algún momento que nuestros sueños cruzaran a la frontera de la realidad, que esos momentos (tipo película) ocurriesen de verdad, que apareciera el galán,( ni que decir tengo que sería guapo, alto, más o menos como el de la foto;) ), y nos susurrara al oído las palabras más hermosas del mundo, nos cogíera y nos llevara donde nadie hubiese estado...
Ainsss mi niña, siempre nos quedarán las noches para soñar con esa mirada, con esa complicidad e intentar que, al despertar, no se jorobe mucho la cosa..

Un besote enorme mi cielo, echaba tanto de menos leerte, y la verdad que volver con este romano en primera plana...ummm es todo un placer, jeje