Ha pasado el fin de semana y no se ha hecho notar. Y me alegra comprobarlo. Después de pasar unos días de tensión y preocupación, por fin las aguas vuelven a su cauce. Es por eso que nunca un fin de semana tan tranquilo me ha parecido tan especial.
El viernes por la mañana lo dedicamos a llenar la nevera, acción imprescindible para mantener la salud física y mental de los habitantes de mi hogar, pero que no me gusta nada hacer, y no sólo por lo que supone un asalto a la economía familiar, sinó porque el planear las comidas de toda la semana y adelantarse a los deseos de dos personas... es complicado.
Por la tarde nos fuimos mi peque y yo a dar una visita a mi abuela. Hacía dos semanas que la habían ingresado en el hospital para una operación de urgencia y desde entonces no había podido verla. Me encantó verla allí, con su carita totalmente descansada, relajada, con su mantita y rodeada de cariño, hablando de lo bien que la habían cuidado, lo bien que había comido... es un cielo de persona, siempre ahí, tranquila, sin querer dar trabajo, como queriendo pasar desapercibida.
El sábado por la tarde tocó parque. Mi peque volvió a reencontrarse con algunos compañeros del cole y las mamás aprovechamos para "arreglar un poco el mundo" entre todas. Compartimos miedos y también nos animamos mutuamente. Incluso se comentó la posibilidad de montar un negocio... si cuando nos ponemos....
El domingo comida familiar, conversación distendida, intercambio de opiniones y luego sofá y peli. Mientras mis hombres se entretenían cada uno con sus aficiones, a mí me dejaron solita viendo "Un paseo por las nubes" mientras acababa mi última obra:
La foto es malísima, pero se distingue lo que es, o lo que pretende ser, porque todavía le falta poner el marco para que se convierta en un cuadro para la habitación de un bebé que nacerá el mes que viene.
Durante este verano he bordado mucho. Como soy incapaz de estar con las manos quietas, me he dedicado a bordar. De ahí han salido camisetas, marcapáginas, cojines, una bolsa para pañales e incluso una funda para mi e-book. (Me he vuelto loca para colocar las fotos ordenadas y atractivas a la vista, casi he tardado más en subirlas y desplazarlas que en bordar las camisetas, por lo que me niego a subir más. He puesto las que más me gustan)
Una compañera me ha dicho que por qué no me dedico a ésto, pero no es tan sencillo. Todo lo que he bordado hasta ahora ha sido para regalar (menos unas camisetas que me regalado a mí misma y una para mi peque), pero nunca me ha surgido la oportunidad de bordar cobrando. Aunque se aceptan propuestas, por supuesto.
Ahora mismo voy a empezar una bolsa ecológica para una amiga que está de cumple en octubre y que creo que le gustará mucho ya que he elegido cuidadosamente el dibujo para ella. Tiene un significado especial, por lo que sé que ya tengo algo ganado.
Y entre bordado y bordado, o estiramiento de brazos y espalda... pues leo... o veo películas... o mimo a los míos... todo lo necesario para vivir con un poquito de felicidad.
Hoy hemos vivido el primer día de cole (bueno, el primer madrugón, porque todavía no sé cómo le habrá ido a mi campeón) Y por la tarde toca ir a comprar el material. Ya sabemos, la rutina.
Bendita rutina. Empezaba a echarte de menos.

1 comentarios:
Si, bendita rutina. Me alegro que todo vaya tan bien y que tu peque ya vaya al cole.
Los bordados son preciosos. Hay muchos blog con cosas de este tipo y parece que las personas que se dedican a ello, venden, así que podias probar, a mucha gente les gusta y no saben o no pueden hacerlo. Además si vives en una ciudad medianemente grande, puedes ofrecerlas en mercerías o establecimientos del ramo.
Besicos muchos guapa.
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